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Arturo

Page history last edited by PBworks 12 years, 8 months ago

   

 

 

SALUDOS A TOD@S!!!

 

 

Creo que soy uno de los últimos tripulantes de esta expedición permacultural que comenzará dentro de poco. Mi nombre es Arturo, he visto pasar  ya 33 primaveras. Nací en Madrid pero he vivido la mayor parte de mi infancia y adolescencia en Sevilla.       

 

  Decir a estas alturas que el devenir evolutivo actual de la sociedad nos desemboca irremisiblemente en el caos medio-ambiental y humano es algo que muchísimas personas tienen claro. Ante esta perspectiva se presentan dos opciones: cruzar los brazos y verlas venir sin hacer nada o bien ponerse manos a la obra y pasar a la acción. Si se opta por esta segunda opción hay que decidir ¿qué hacer? Yo he optado por ella y,en mi caso, ha sido la permacultura la que me ha abierto las puertas a muchas posibilidades. Los problemas ya no son tan importantes, lo son más las soluciones y la permacultura dice que “el problema es la solución”. No sé si será la mejor o una de las pocas posibilidades que tenemos para invertir este ritmo, pero  creo que es una de las mejores que conozco y tengo la más firme de mis determinaciones en intentarlo.

 

  Pensando en como elaborar mi perfil para presentarme y que nos vayamos conociendo he decidido que comenzaré por contaros un poco  sobre mis trayectorias y experiencias vitales y luego mi relación con la permacultura.

 

 

 

ALGO SOBRE MI VIDA Y MIS VIAJES

 

   En Sevilla  estudié en la Universidad y me licencié en Ciencias de la Comunición (Periodismo) hace ya nueve años. Realmente cuando comencé con estos estudios sentía una gran atracción por la carrera, aunque la vocación no era tan grande; así que mientras que otros compañeros optaban por dedicar sus períodos estivales haciendo prácticas para facilitar su futura incursión en el mundo laboral, yo opté por  dedicarlos a la que pronto se convirtió en mi gran pasión que me atraía desde que era un niño: VIAJAR, y por la que pronto sentí que sí tenía una gran vocación. A partir de ahí me convertí en una especie de nómada, un viajero empedernido, y así sigo hasta hoy en día.

 Empecé con viajes no muy largos y más o menos cercanos: Londres, Ámsterdam, Suiza, estuve también en Israel haciendo un voluntariado en un kibuttz y baje hasta Egipto (Península del Sinaí). Ya antes de finalizar mis estudios universitarios, por azares del destino, aparecí en Alemania y en este país residí durante casi tres años, primero en Heidelberg y luego en Berlín. Durante este período germánico realice todo tipo de trabajos temporales y continué con mis inquietudes viajeras que ya se habían convertido en mi forma de vida: fui a Argentina, pase casi medio año en la India e hice una breve incursión en Cuba. En estos viajes conocí y experimenté muchas cosas que serían largas de explicar en esta presentación. Sin embargo, hubo un encuentro casual, no más significativo que otros tantos, que en el momento de producirse no le di mucha importancia pero que ahora, con el transcurso de los años, me atrevería a  afirmar que supuso el inicio de una apertura a nuevas perspectivas. Un día cualquiera, en un terraza cualquiera de un hostal en la provincia de Rajastan en la India, mientras observaba la puesta de sol y los niños balanceando sus cometas, me encontré con un inglés con el que hablé no más de 20 minutos, tiempo suficiente para contarme que estaba viajando por el mundo visitando “ecovillages” (ecoaldeas); yo no sabía a que se refería, pero sí me resultó muy atractivo lo que me contó de ese movimiento internacional de comunidades. Por aquellos momentos andaba preocupado en otros menesteres y no me puse en acción, simplemente fue un punto de arranque que retome pasados unos años y que, gracias a él, me llevó a conocer la permacultura.

 Después de Berlín, cansado de la gran ciudad, del frío intenso del lugar y de sus gentes, regresé a España y retome mis estudios para especializarme en aspectos audiovisuales, realicé una especie de master en “Postproducción” en Sevilla y al finalizarlo me fui a probar suerte a Tenerife, trabajé en una productora en Santa Cruz, en la construcción y también como recepcionista en un hotel de cinco estrellas en la Playa de los Cristianos. Quería seguir formándome y me planteé la opción de irme a Cuba un tiempo a estudiar en una Universidad de Cine bastante prestigiosa en el mundillo audiovisual, al final no pudo ser sobre todo por temas económicos y me traslade a Barcelona a realizar un curso de “Producción y Realización de Documentales”. Por circunstancias familiares de gravedad tuve que hacer un alto en mi camino, dejar todo lo que estaba haciendo y regresar a Sevilla. Pasado este período adverso, ya situados en el año 2003, retomé mis periplos viajeros y comencé una serie de viajes por el Sudeste Asiático (Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, sur de China), me dediqué un poco a la exportación de artesanía, productos de decoración, bisutería, ropa,… Gracias a estos viajes me ofrecieron un trabajo como guía turístico y esta es la labor que he realizado en los últimos cuatro veranos.

 En mis viajes asiáticos aprendí mucho de la cultura oriental, de la impregnación del budismo en el carácter de las gentes, de su tranquilidad; resulta muy distante de cómo entendemos la vida aquí en Occidente. Me aportó mucho pero también fui consciente de que en estos lugares siempre sería visto como un extranjero.

  Viajar es una de las actividades más placenteras y educativas que conozco, aunque también implica algunos riesgos: no hay límites, pero tampoco hay tiempo material para conocer todo lo que a uno le gustaría conocer que cada vez son más lugares, ganas muchas experiencias vitales pero también pierdes o dejas de lado otras cosas importantes: arraigos, amigos y familia. El viaje vertiginoso sin límite de tiempo ni espacios puede también volverse contra uno. Estas reflexiones junto con la madurez que se va adquiriendo  me llevaron a empezar a replantearme los viajes con el objetivo de buscar  una ubicación más o menos permanente, un lugar de referencia donde construir un proyecto o bien involucrarme en algo ya iniciado.

 

 

 

MI RELACIÓN CON LA PERMACULTURA

 

 Pasado el tiempo, me acordé de aquel inglés que conocí en la India y me puse manos a la obra a investigar sobre el movimiento de ecoaldeas, mire mucho en Internet e hice algunas visitas a lugares en  España y Portugal (Tamera). 

 Hace un par de años regresé a Sudamérica con la intención de viajar por países andinos visitando y conociendo algunas comunidades que tuvieran relación con ecoaldeas u otros aspectos afines. Empecé haciendo un voluntariado en el norte de Ecuador en una Fundación que trabajaba con niños y también con agricultores: aquí conocí la permacultura y quede totalmente fascinado con ella, ya había oído y leído en varias ocasiones este vocablo pero no sabía a que se refería. Una de las personas que trabajaba en la Fundación era permacultor; me explicó más o menos en que consistía la permacultura y visité con él un proyecto en otro lugar de Ecuador donde lo habían contratado para realizar todo el diseño permacultural.

 A partir de aquí mis perspectivas vitales se fueron abriendo, nació una nueva pasión y empecé a investigar e ir formándome. Mirando y mirando observe que el movimiento relacionado con el medio ambiente, el ecologismo y la permacultura estaba muy arraigado en Brasil. Así que el año pasado hice la maleta de nuevo, una de las actividades que llevo haciendo continuamente en los últimos diez años, y me fui a Brasil donde estuve viajando durante medio año. Visité muchos lugares relacionados con la permacultura en diferentes ámbitos: proyectos personales, familiares, comunitarios, institutos, centros de formación,… Realicé algunos cursos (Bioconstrucción (IPEMA) y Curso de Diseño (IPEC) y también asistí a la Conferencia Internacional de Permacultura que se lleva a cabo cada dos años y en el 2007 fue en Sao Paulo. Viajando por Brasil y conociendo gentes maravillosas encontré un lugar que me pareció idóneo para llevar a cabo lo que se iba convirtiendo en mi gran sueño: un proyecto de permacultura que también integraría ecoturismo y centro de actividades; estoy decidido a comprobar si puedo  y soy capaz de llevarlo a cabo, en este lugar u otro.                    

 Para ello una de las cosas que percibo que necesito es mayor formación, afianzar y asimilar toda la información que he recibido últimamente, ponerme manos a la obra en los aspectos prácticos y, sobre todo, pasar el mayor tiempo posible conociendo y compartiendo experiencias con personas afines a esta forma de vida. 

 Hace unos meses estuve en Santander realizando un curso de Bioconstrucción y allí sufrí un grave percance que trastocó momentáneamente mis planes de regresar a Brasil.

 En esta tesitura me hallaba dilucidando cual sería el paso siguiente para seguir en este camino que ya tengo muy claro que quiero recorrer y así apareció el “Programa de Aprendizaje en Acción”. Dediqué bastante tiempo a leer en Intenet toda, o casi toda,  la ingente cantidad de información que había  sobre el programa, decidí que era una posibilidad que aparecía y que no podía rechazar; hablé con Stella, nos pusimos de acuerdo y aquí me encuentro, escribiendo sobre mi vida, preparándome para iniciar este nuevo viaje, deseando que esta nave llegue a buen puerto,… al menos, en lo que a mí respecta, trataré de poner toda mi energía para que así sea.

 En fin, creo que por ahora es bastante todo lo que os he contado para que conozcáis algo de mi,  en estos días trataré de ir completándolo con más cosas.

 Nos vemos pronto,

          Saludos permaculturales,…

                                       (CONTINUARÁ)

Arturo

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

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