Aprendizaje en Accion en PermaCultura

 

confusión

Page history last edited by Stella 3 mos ago

Acabando con la confusión sobre nosotr@s mism@s

uno de los Artículos

 

 

Uno de los factores que determinan la velocidad con la que salimos de nuestras angustias es la calidad de nuestras relaciones. Otro de ellos, es la opinión que tengamos sobre nosotr@s mism@s.

 

 

A menudo, conseguimos actuar reprendiéndonos con dureza. Ciertamente lograr que las cosas se muevan es importante, pero reprendernos para ello, supone partir de una base frágil y reaccionarias. Es intentar hacer las cosas desde la desesperación. Existen bases mucho mejores para ello.

 

 

Podemos imaginar que las opresiones que sostienen la sociedad reaccionaria son como una serle de columnas gigantescas que mantienen este sistema de funcionamiento.

Una de las razones de que esas columnas no caigan es que el espacio vacío entre las columnas esta relleno de grabaciones de aislamiento y desánimo. Las sociedades opresivas hacen que la gente sienta profundos sentimientos dé falta de poder y capacidad, de disgusto con un@ mism@. Esto explica, en cierta medida, por que a la gente le cuesta tanto hacer buenas relaciones con las demás personas.

 

 

Ya no puedes seguir sintiéndote mal contigo mism@, debes eliminar esa costumbre. Esto no quiere decir que tengas que aparentar que no tienes dicha angustia, sino que debes acabar con ese modo de “pensar”, que debes de terminar de creer en ello.

Cuando tu mente tenga pensamientos de ese estilo, puedes darle la vuelta y responder “la decisión esta tomada; no voy a ir allí salvo para desahogarlo”.

No te detengas a discutir con ello, lo tenemos ya suficientemente identificado como algo que solo necesita desahogo, no tiene más valor. No tiene porque arrastrarte a la confusión. Aunque gracias al largo camino que ya has recorrido es posible que ganes la discusión la mayor parte de las veces, esta resulta una pérdida de tiempo. Cada vez que sientas en tu mente el impulso de emprender ese camino familiar puedes decidir que no vas a ir a ese lugar, no merece la pena malgastar nuestros recursos en ese saco sin fondo. El negarte a ir allí debe de ser algo como casi automático.

 

 

Cada vez que nos rendimos ante la atracción de esta angustia colaboramos con la sociedad opresiva, ya que este es el modo que tiene de perpetuarse: nos hace sentir tan hech@s polvo tan desamparad@s, tan inútiles que ni se nos ocurre imaginar que puede que haya alguna forma de conseguir aliad@s y hacer que las cosas avancen.

Cuando sentimos que merecemos sentirnos tan mal con nosotr@s mism@s no solo confabulamos con nuestras angustias, sino que además colaboramos de acuerdo al modo en que la sociedad actúa para oprimir a cada una de las personas.

 

 

La sociedad nos da una imagen totalmente falseada de nosotr@s mism@s, nos presenta como unos seres pequeños, estúpid@s, equivocad@s, inconsecuentes, ineficaces,.., se nos repite e instala esa imagen para reestimularla mas tarde una y otra vez.

Debemos luchar para trazar nuestra propia imagen con la suficiente precisión como para que el eco de ninguna angustia sea creíble cuando suene en nuestra mente. Ningun@ de nosotr@s debe ya dar crédito a sentimientos de culpa o de auto reprobación por las angustias que le han sido impuestas.

 

 

La destrucción de la perspectiva individual es parte de la opresión de la sociedad opresiva. La sociedad destruye la habilidad de cada individu@ de verse a sí mism@ como alguien poderos@, valios@ y por quien merece luchar. El decidir luchar contra los patrones de auto desprecio, el negarse a aceptar automáticamente patrones de autocensura que resuenan desde los ecos de nuestras angustias no tiene nada que ver con ser condescendiente consigo mism@.

 

Mas bien es parte importante de la lucha que toda persona que quiere ser buena luchadora contra la opresión deberá llevar a cabo, ya que mientras nos puedan hacer sentirnos mal con nosotr@s mism@s seguiremos siendo vulnerables.

La razón por la cual combatir o luchar contra la angustia no es ser complacientes con un@ mism@, es poder ser completamente conscientes de lo que somos capaces de hacer inclusive el de tomar responsabilidad para con cada uno de los aspectos de esta sociedad opresiva.

 

No existe conflicto real entre cuidarse un@ mism@ y, a la vez, luchar contra todas las opresiones del sistema. Sin embargo, a menudo, lo vemos así.

 

 

Seguimos luchando inmers@s en el aislamiento y la desesperanza por lo de ‘estoy yo solit@”.

En vez de seguir allí podemos distanciarnos dando un pasito atrás y notar que el estoy yo solita” lo conformamos unas 6.000.000.000 personas.

Esta batalla que se libra en nuestra mente no es un hecho aislado, es una parte más de lo que nos hace el sistema para que la gente no sea capaz de funcionar lo suficientemente bien como para enfrentarse a su opresión y hacer que las cosas cambien.

 

 

Atacar las columnas que sostienen esta sociedad opresiva debería de ser divertido. ¿Por qué no nos divertimos?

Deberíamos divertimos mientras lo hacemos, debería ser como esas cosas que estamos deseando que sucedan. Esa es mi meta: estar deseando la próxima batalla, estar buscando la siguiente batalla; no solamente estar seguro de que va a llegar, sino estar deseando que llegue.

Deseamos tener oportunidades para desviar las cosas del actual proceso (curso, vía) reaccionario y poder empezar encaminarlas a base de codazos ligeritos hacia algo que podamos planificar pensar y hacer que ocurra, teniendo en cuenta tanto al individuo como la situación en su totalidad.

 

 

¿Cuándo fue la última mañana en que te despertaste entusiasmad@ de tener el reto de hacer avanzar las cosas?

Algunas personas tienen el recuerdo de tal mañana. Quizá tenías siete años y era verano.

La sociedad retrocedió un poquito, justo lo suficiente como para que te despertaras content@ y deseando intervenir para que las cosas sucedieran.

 

 

Vamos a cambiar las cosas. Vamos a fortalecer el impulso para el cambio de la situación. Vamos a aumentar el ímpetu de las fuerzas de cambio.

Ello cobrará mayor velocidad el año que viene.

Para poder hacerlo necesitamos trabajarnos sobre cualquier cosa que nos haga sentirnos mal con nosotr@s mism@s y cualquier cosa que nos lleve a escondernos l@s un@s de otr@s.

Tendremos que volver atrás en el tiempo y hacerle frente íntegramente a cómo fuimos dañados y con qué angustias hemos tenido que cargar durante estos años y decidir que todas tienen que ser eliminadas.

 

 

No es que entonces la lucha vaya a acabar, en nuestras mentes tendremos un “corrector automático de errores”.

Cuando nuestras mentes sean impulsadas por la angustia a rumiar las cosa que supuestamente teníamos que haber hecho o dejado de hacer sabremos cómo detenerlo.

 

 

No tenemos por qué sentirnos mal, ya no tenemos por qué dar crédito a ellos.

 

 

Tim Jackíns; Present Time, enero del 2001

(Ibi Arrízabalaga de Mingo hizo la traducción del inglés al euskera, con la ayuda de Aitziber Madariaga, en junio del 2001. Iñaki Casares hizo la traducción del euskera al castellano en noviembre del 2001)

 


 

Este artículo está relacionado al artículo desprecio ... en el sentido que es su reflejo: es muy común que el desprecio hacia uno mismo se manifieste como desprecio hacia otros, si falta honestad. Una vez empezada la espiral negativa, el desprecio hacia los demás y el auto-desprecio se alimentan mutualmente, aumentando en resonancia. La verdadera auto-estima es siempre otro-estima a la vez: estamos realmente interconnectados: "yo soy otro tu "- pero perdiendo contacto con la humanidad de otro, no sentimos ese contacto.    El desprecio des-humaniza el otro, y así rompe la conexión entre humanos, y entonces somos capaces de abusar (actuar de forma opresiva), cada uno de nosotros.

 


 

Volver a Artículos

 


 

 

.

 

Comments (0)

You don't have permission to comment on this page.